Cada 30 de julio se conmemora el Día Mundial contra la Trata de Personas. Esta problemática no es solo el comercio, sino la explotación sexual y laboral. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) afirma que la esclavitud involucra a todos los países y es algo extremadamente vergonzoso que debería erradicarse por completo en cualquier parte del mundo.
El 18 de diciembre de 2013 la Asamblea General de las Naciones Unidas en la Resolución 68/192 decide designar el 30 de julio Día 30 de julio: Día Mundial contra la Trata de Personas.
La trata de personas continúa siendo uno de los delitos más graves y lucrativos a nivel mundial. Así lo advierte el último Informe Mundial sobre la Trata de Personas, elaborado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), que revela un preocupante incremento en la cantidad de víctimas detectadas y un cambio en las formas de captación y explotación.
De acuerdo con el informe, en 2022 se registró un 25% más de víctimas detectadas que en 2019, lo que marca una recuperación y un crecimiento de los niveles previos a la pandemia de COVID-19. Para la ONU, este aumento refleja tanto una mayor capacidad de detección por parte de los Estados como una expansión de las redes criminales que operan a escala internacional.
El documento señala que las mujeres y las niñas representan el 61% de las víctimas identificadas. Sin embargo, preocupa especialmente el crecimiento de la trata infantil: los casos que involucran a niños y niñas aumentaron un 31%, mientras que entre las niñas el incremento alcanzó el 38%.
Otro de los datos más relevantes es el fuerte aumento de la trata con fines de trabajo forzoso, que creció un 47% respecto de los registros anteriores a la pandemia. Sectores como la agricultura, la construcción, el trabajo doméstico, la industria manufacturera y la pesca concentran buena parte de estos casos, donde las víctimas son sometidas a jornadas extenuantes, amenazas, retención de documentación y condiciones de explotación.
La UNODC también advierte que las organizaciones criminales aprovechan contextos de vulnerabilidad como la pobreza, los conflictos armados, las migraciones forzadas, las crisis económicas y los efectos del cambio climático para captar nuevas víctimas.
En paralelo, el informe destaca el creciente uso de internet y las redes sociales como herramientas de captación. Mediante falsas ofertas laborales, promesas de estudio, oportunidades de viaje o relaciones sentimentales, los tratantes logran engañar a personas que luego son sometidas a explotación sexual, laboral o incluso a actividades delictivas forzadas.
Ante este panorama, Naciones Unidas insta a los gobiernos a fortalecer la cooperación internacional, mejorar los mecanismos de prevención y protección de las víctimas, e intensificar la persecución de las organizaciones criminales dedicadas a la trata de personas.
La ONU recuerda que la trata de personas constituye una grave violación de los derechos humanos y que su combate requiere el compromiso conjunto de los Estados, las organizaciones sociales y la ciudadanía para prevenir este delito y asistir a quienes logran escapar de las redes de explotación.




